
Más de 10 réplicas se han reportado tras el sismo de magnitud 5.7 que ocurrió entre Puerto Rico y la República Dominicana el pasado lunes, según informaron autoridades locales. Víctor Huérfano, director de la Red Sísmica de Puerto Rico (RSPR), calificó el evento como significativo durante una entrevista con la emisora radial WKAQ. Aunque el sismo tuvo lugar en el océano, a aproximadamente 40 millas de la costa más cercana de República Dominicana y 80 millas al noroeste de Puerto Rico, se sintió con intensidad en gran parte de la isla. La sensación del movimiento fue catalogada como «va y ven», en contraste con otros temblores que son más cortos y secos, lo que sorprendió a los residentes.
El epicentro del sismo se localizó a una latitud de 19.109 y longitud -68.041, al este-noroeste de Punta Cana, a una profundidad de 1 kilómetro. A pesar de la magnitud del evento, las autoridades no emitieron advertencias ni vigilancia de tsunami para Puerto Rico ni para las Islas Vírgenes. Sin embargo, el movimiento sísmico se sintió particularmente en Mayagüez, en el oeste de la isla, justo cuando los puertorriqueños celebraban la festividad de la Noche de San Juan, una tradición que incluye actividades nocturnas en la playa. Según el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS), el sismo tuvo un nivel de intensidad V en la escala de Mercalli modificada, lo que indica que fue suficientemente fuerte como para que muchas personas lo sintieran.
El director de la RSPR también se pronunció sobre la naturaleza de los sismos, indicando que es difícil predecir si este evento particular podría ser precursor de un temblor más fuerte. Huérfano señaló que, aunque siempre existe la posibilidad de réplicas o de una actividad sísmica mayor, lo ocurrido en la frecuencia de este sismo es parte de un patrón conocido en la zona. Las proyecciones indican una alta probabilidad de sentir réplicas de magnitud tres o más, aunque hasta ahora no se han reportado daños ni heridos en Puerto Rico o la República Dominicana.
El reciente sismo recuerda a los puertorriqueños los terremotos devastadores que azotaron la isla entre diciembre de 2019 y enero de 2020, durante los cuales se registraron temblores que causaron importantes daños estructurales, especialmente en la zona sur de la isla. Durante esa serie de sismos, el más fuerte alcanzó los 6.4 grados, resultando en la pérdida de vidas y daños significativos a la infraestructura. La población se vio obligada a buscar refugios y fue una experiencia marcada por la angustia y la incertidumbre, lo que refleja la vulnerabilidad de Puerto Rico ante la actividad sísmica.
La historia sísmica de Puerto Rico está llena de eventos destructivos, como el terremoto más fuerte registrado en 1918, que resultó en la muerte de 118 personas. Este reciente sismo del 5.7, aunque significativo y percibido en amplias zonas, parece ser una manifestación más de la actividad tectónica normal de la región. No obstante, el temor y la memoria reciente de los terremotos anteriores mantienen a la población en alerta constante. Las autoridades continúan monitoreando la situación para garantizar la seguridad de los ciudadanos y brindar la información necesaria ante futuros eventos sísmicos.
