Un vuelo de Frontier Airlines, el 3506, que había despegado desde Orlando, Florida, enfrentó un incidente notable durante su aterrizaje en el Aeropuerto Luis Muñoz Marín de San Juan, Puerto Rico. Según el director de operaciones del aeropuerto, Nelman Nevarez Padilla, el suceso ocurrió mientras el avión intentaba aterrizar en la pista 10. Sin embargo, debido a una complicación no especificada, el piloto tuvo que ascender nuevamente y realizar un segundo intento de aterrizaje en la pista 8-26. Afortunadamente, no se reportaron heridos entre los 228 pasajeros y la tripulación a bordo.

Nevarez Padilla también comentó que, como parte de la respuesta al incidente, Aerostar Puerto Rico, el operador del aeropuerto, activó su protocolo de emergencia. Esto incluyó la evacuación de todos los pasajeros a través del taxiway utilizando vehículos del aeropuerto. Las autoridades confirmaron que todos los evacuados se encontraban en buen estado de salud, descartando cualquier rumor que indicara que el avión había captado fuego, como había sido reportado por algunos pasajeros en redes sociales.

A pesar de la tensión que generó la situación, el director de operaciones subrayó que la seguridad de los pasajeros era la prioridad principal y mostró satisfacción al conocer que todos estaban bien. afirmó, «Para nosotros, lo más importante es la seguridad de nuestros pasajeros; estamos complacidos de saber que todos están en buen estado. Frontier activó su protocolo para asistir a los pasajeros». La línea aérea se comprometió a proporcionar más detalles sobre el incidente mientras la investigación continúa.

Después del aterrizaje, los equipos de emergencia de Aerostar llevaron a cabo inspecciones y protocolos de remoción de escombros en la pista 10-28, asegurando así la seguridad y la continuidad de las operaciones aéreas en el aeropuerto. En consecuencia, los despegues y aterrizajes se vieron temporalmente afectados, lo que llevó a que casi una docena de vuelos se vieran obligados a mantener vuelo en espera, buscando autorización para aterrizar.

Entre los vuelos que se vieron afectados, dos regresaron al Aeropuerto de Fort Lauderdale, Florida, mientras que tres fueron desviados al Aeropuerto Rafael Hernández en Aguadilla, en el noroeste de Puerto Rico. Este incidente pone de relieve la importancia de los protocolos de seguridad en la aviación, así como la capacidad de respuesta rápida y efectiva por parte de las operadoras aeroportuarias y aéreas para salvaguardar a los pasajeros y la tripulación.