
Andrés Arévalo, un paciente colombiano que sufrió gravemente las consecuencias del Covid-19 en 2021, compartió su impactante relato durante su participación en el programa de televisión «Entre Vivos y Muertos». El testimonio de Arévalo es particularmente conmovedor, dada la severidad de su experiencia médica, que incluyó un paro cardiorrespiratorio que lo dejó clínicamente muerto durante ocho minutos. Arévalo fue hospitalizado tras un rápido deterioro de su salud y, debido a complicaciones serias por el virus, fue inducido a un coma médico. Durante este tiempo crítico, el paciente tuvo vivencias que lo marcarían para siempre, algo que ha decidido relatar públicamente para dar cuenta de lo que vivió mientras luchaba por su vida.
Antes de ser hospitalizado, Arévalo se encontraba aislado en su hogar, donde recibía tratamiento para el Covid-19. La situación se tornó tan grave que buscó apoyo espiritual, solicitando la visita de un sacerdote para despedirse de sus seres queridos, consciente de que podría no sobrevivir. Esta búsqueda de consuelo revela el impacto emocional y psicológico que la pandemia ha tenido en muchos individuos, quienes, ante la incertidumbre, recurren a dimensiones espirituales y a la reflexión personal. Con el paso de los días y el agravamiento de su estado de salud, la necesidad de atención médica se volvió inminente, lo que llevó a su ingreso en una clínica donde el personal médico tuvo que tomar decisiones críticas para intentar salvar su vida.
Durante el periodo en que Arévalo estaba en coma, asegura que tuvo la capacidad de percibir los eventos a su alrededor. Afirmó que tenía una visión de 360 grados y podía ver y escuchar lo que sucedía en la UCI, conscientes de la lucha del personal médico por estabilizarlo. Este tipo de experiencias, conocidas como «vivencias cercanas a la muerte», han sido documentadas por muchos pacientes en situaciones similares. En el relato de Arévalo, menciona incluso haber tenido encuentros con familiares fallecidos, lo que añade una profundización a su experiencia, al sentir que no estaba solo en un momento tan crítico.
El punto más crítico de su experiencia llegó cuando sufrió un paro cardiorrespiratorio. En ese momento, Arévalo relató haber vivido una sensación de asfixia, seguida por una intensa luz blanca donde se le presentaron dos figuras a las que describió como ángeles. Según su testimonio, estas entidades le ofrecieron la elección de continuar hacia una puerta que simbolizaba la muerte o regresar a la vida. Pensando en su hijo y en su familia, Arévalo optó por regresar, subrayando el poder del amor familiar en la toma de decisiones más realmente trascendentales. Su reanimación tardó ocho minutos, un tiempo que para muchos podría parecer breve, pero que en su situación representó una eternidad emocional.
Tras su recuperación, Arévalo reflexionó sobre su experiencia y la fragilidad de la vida. Consiguió regresar a su hogar y reconstruir su vida físicamente, después de mesesentre cuidados intensivos y rehabilitación. El impacto emocional y espiritual de haber estado tan cerca de la muerte lo llevó a valorar más los momentos simples y esenciales de la vida, así como a fortalecer sus lazos familiares. En su testimonio, destacó la importancia de vivir conforme a los valores personales y adaptarse a las dificultades, una lección que muchos han tomado a corazón en medio de la pandemia. Su historia no solo refleja un testimonio de supervivencia, sino también una transformación personal tras enfrentar lo que podría haber sido el final.
