
SAN JUAN – En un repunte alarmante de la violencia en Puerto Rico, siete personas fueron asesinadas y cuatro resultaron heridas en tres tiroteos registrados en las últimas horas. Este aumento en el número de muertes violentas se refleja en un panorama preocupante, con un total de 199 asesinatos contabilizados en lo que va del año, lo que representa un incremento de 27 casos en comparación con 2025. Las autoridades locales están intensificando sus esfuerzos para enfrentar esta crisis que ha cobrado vidas de manera indiscriminada en la isla.
El caso más grave de la serie de incidentes ocurrió cerca de la medianoche del domingo al lunes frente al negocio La Taberna de Bozo, en el municipio de Loíza. Allí, tres hombres, de 52, 45 y 29 años, fueron acribillados a tiros. Todos ellos tenían antecedentes criminales, lo que ha suscitado dudas sobre el motivo detrás de esta ejecución en pleno horario nocturno. Además, un hombre y una mujer resultaron heridos en este ataque y fueron trasladados a un centro médico en estado crítico pero estable, según informes policiales.
En otro tiroteo, en el estacionamiento de la Farmacia Guayabal, ubicada en la carretera PR-1 en Juana Díaz, dos personas perdieron la vida. Las víctimas, de 18 y 27 años, fueron encontradas con heridas de bala, una en el exterior del establecimiento y la otra dentro de un vehículo. La policía investiga la escena y ha informado que los heridos, un hombre y una mujer, fueron llevados a un hospital en el área metropolitana, donde se encuentran bajo observación médica, aunque su condición es crítica.
Otro hallazgo inquietante tuvo lugar en el pueblo de Guayama, donde los cuerpos de un hombre y una mujer fueron descubiertos dentro de un vehículo. Las autoridades investigan las circunstancias de este caso, que se suma a la creciente lista de muertes violentas vinculadas, en su mayoría, a disputas entre organizaciones criminales relacionadas con el narcotráfico. La situación ha llevado a un clamor generalizado por parte de la comunidad, que exige respuestas y medidas más efectivas por parte del gobierno.
El contexto de estas tragedias en Puerto Rico se agrava con la percepción de inseguridad que sienten sus habitantes. El presidente de la Junta de Supervisión Fiscal, así como funcionarios del gobierno local, están bajo presión para abordar el problema de la criminalidad y el narcotráfico que azota a la isla. Mientras tanto, la policía continúa sus esfuerzos de investigación y detención de responsables, con la esperanza de frenar esta ola de violencia que ha dejado huella en la sociedad puertorriqueña.
