
Menos de tres semanas después de recibir al presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva en Washington, el expresidente Donald Trump recibió este martes en la Casa Blanca al senador Flávio Bolsonaro, hijo del exmandatario Jair Bolsonaro. Este encuentro, que no fue anunciado previamente, se ha interpretado como un fuerte respaldo político para Flávio Bolsonaro, especialmente en un momento crítico en el que las encuestas han comenzado a reflejar un desgaste significativo en su aprobación, coincidiendo con las recientes filtraciones que lo vinculan con el banquero Daniel Vorcaro, actualmente bajo investigación por presunto fraude financiero. Durante su visita, Bolsonaro compartió una fotografía con Trump desde el Despacho Oval, asegurando que el expresidente estadounidense estaba interesado por la situación judicial de su padre.
En la reunión, Flávio Bolsonaro presentó sus planes de integrar a Brasil al «Escudo de las Américas», una iniciativa que busca coordinar acciones regionales contra el narcotráfico y el crimen organizado, promovida por Washington. «Si ganamos las elecciones, Brasil se unirá al Escudo de las Américas», prometió el senador, enfatizando la necesidad de forjar una gran alianza en el continente contra estos flagelos. Esta plataforma incluye a gobiernos de derecha en Latinoamérica, como los de Javier Milei en Argentina y Nayib Bukele en El Salvador. Además, durante el encuentro, Flávio Bolsonaro solicitó a Trump que declarara a organizaciones criminales brasileñas como el PCC y Comando Vermelho como grupos terroristas, propuesta rechazada por la administración de Lula, que teme podría vulnerar la soberanía de Brasil.
El momento en el que se produce esta reunión es delicado para la campaña presidencial del senador. Filtraciones recientes han aparecido en medios de comunicación, donde se le escucha conversando con Vorcaro, a quien trata de manera cercana, discutiendo supuestos financiamientos para una película sobre Jair Bolsonaro. A pesar de admitir su relación con el banquero, Flávio Bolsonaro rechazó cualquier acusación de irregularidades, defendiendo que se trata de una transacción de «dinero privado.» Sin embargo, estas revelaciones han impactado negativamente sus calificaciones en las encuestas y lo han colocado varios puntos detrás de Lula, quien ha visto un resurgimiento en su apoyo popular.
A pesar de las tensiones diplomáticas que ambos gobiernos han enfrentado en los últimos meses, la relación entre Trump y la familia Bolsonaro se ha mantenido por parte del exmandatario estadounidense. Trump había impuesto anteriormente aranceles sobre productos brasileños y sanciones contra un juez de la Corte Suprema que adelantaba un proceso contra Jair Bolsonaro por el intento de golpe de Estado tras las elecciones de 2022. Sin embargo, estas medidas se suavizaron tras negociaciones con Brasilia, lo que se interpreta como un intento de mantener buenas relaciones con el país sudamericano. Flávio Bolsonaro también destacó que este encuentro es inusual, ya que según él, nunca antes un presidente estadounidense había recibido en la Casa Blanca a un precandidato presidencial brasileño durante un año electoral.
El respaldo mostrado por Trump a Flávio Bolsonaro podría tener amplias implicaciones para la política brasileña, especialmente si considera que el exmandatario estadounidense busca realinear a Brasil con su agenda en América Latina. Los vínculos entre ambos podrían implicar una política exterior más alineada con la ideología de derecha que predomina en ciertas administraciones latinoamericanas. Sin embargo, el futuro de la candidatura presidencial de Flávio Bolsonaro y su capacidad para capitalizar este apoyo dependerán en gran medida de su manejo de las recientes controversias que han surgido en su contra, así como de su habilidad para relajarse en su propia base electoral que valora el acercamiento a Washington.
