El pasado fin de semana, la Alameda Manuel Antonio Matta se convirtió en el escenario de un colorido espectáculo gratuito titulado «Los Navegantes del Sueño», gracias a la colaboración entre Kinross y la Seremi de las Culturas, las Artes y el Patrimonio de Atacama. Este evento artístico marcó el inicio de las vacaciones de invierno en la región y atrajo a alrededor de 400 personas de todas las edades, quienes se sumergieron en una experiencia llena de música, arte y fantasía. La reconocida compañía Teatro Onirus llevó a cabo un pasacalle que transformó el principal paseo público de Copiapó en un entorno mágico y creativo, siendo un momento esperado por la comunidad local.

La obra presentada reunió a un total de 26 artistas en escena, destacando la participación de cinco talentos locales provenientes de Atacama. Durante el evento, Fernando Flores, seremi de las Culturas, enfatizó el impacto positivo que tiene esta iniciativa en la región, subrayando además la importancia de las colaboraciones público-privadas. «Este tipo de actividades reflejan el valor de acercar la cultura a las comunidades, algo que hemos logrado fortalecer a lo largo de 14 años gracias a la alianza con Kinross. Resulta fundamental seguir brindando estas instancias, donde las artes se integran plenamente en la vida de las personas», argumentó Flores.

Héctor Bustamante, subgerente de Comunicaciones de Kinross Chile, también se mostró complacido con la alta asistencia y el fervor de la comunidad por el arte. En sus declaraciones, Bustamante destacó la importancia de seguir generando espacios para el encuentro y la interacción entre las familias y el arte: «Estamos muy contentos con la respuesta de las familias que vinieron a disfrutar del espectáculo. Este es un compromiso que tenemos con las comunidades de Atacama, y será nuestra prioridad seguir ofreciendo eventos artísticos de calidad a las personas», afirmó.

La esencia de la obra radicó en la interactividad, permitiendo que tanto niños como adultos no solo observaran, sino que se convirtieran en parte de la historia. Jaime Urrutia, un artista circense de la región, comentó la relevancia de esta dinámica: «Las personas tienen la oportunidad de no solo disfrutar observando, sino de integrarse a la obra. Esto muestra que la cultura es un espacio que nos pertenece a todos, no solo a los artistas, sino a las comunidades que participan en ella». Esta interacción enriqueció la experiencia, convirtiendo cada rincón del pasacalle en un momento mágico.

Los asistentes valoraron profundamente la realización de este tipo de eventos familiares gratuitos, que fomentan la cohesión social y el acceso a la cultura. Una de las madres presentes expresó su entusiasmo: «Eventos como este son realmente espectaculares; muchas veces sentimos que no tenemos acceso a este tipo de espectáculos. Me alegra que estén ocurriendo en Copiapó, porque son momentos hermosos para disfrutar en familia». La jornada culminó con una atmósfera de alegría y un amplio sentido de comunidad, con la esperanza de que se sigan llevando a cabo iniciativas de esta magnitud en el futuro.