
El terremoto de magnitud 7.4 que sacudió Colombia este lunes ha dejado un panorama devastador con un saldo preliminar de 111 fallecidos y 87 heridos, según informó el presidente Abelardo de la Espriella. La tragedia ha impactado gravemente a al menos cinco departamentos, donde se reportan importantes daños materiales. Entre las estructuras afectadas se encuentran 1,575 viviendas dañadas, 37 de ellas completamente destruidas y 61 edificios que colapsaron, lo que ha generado una profunda consternación en la población. La devastación también se extiende a infraestructuras clave, ya que 18 centros de salud y 52 centros educativos han sufrido daños significativos.
De la Espriella ofreció un balance inicial en Bogotá, donde anunció que el Gobierno declararía la situación de emergencia tras una reunión del Comité Nacional para el Manejo de Desastres. «Voy a estar al frente de la respuesta nacional y haré presencia en todos los territorios, voy a liderar la emergencia como corresponde», afirmó el mandatario, subrayando su compromiso con las comunidades afectadas por este desastre natural.
En su esfuerzo por atender la crisis, el presidente reveló que viajará a Quibdó para evaluar personalmente la magnitud de los daños, mientras que el vicepresidente y varios ministros se desplazarán a las ciudades de Pereira y Cali, que también han sido gravemente golpeadas. Este ejercicio es fundamental para coordinar la asistencia local y establecer un plan eficiente de respuesta a las necesidades inmediatas de los damnificados.
Las operaciones de rescate se han convertido en la máxima prioridad para el Gobierno, que ha activado puestos de mando unificado (PMU) en Bogotá, Armenia, Quibdó y Cali. Estos centros tienen como objetivo coordinar los esfuerzos de emergencia y manejar la información que llega de las áreas afectadas. «He dado una orden, lo primero es el rescate de las personas que están bajo los escombros, esa es la prioridad», puntualizó De la Espriella, enfatizando la importancia de salvar vidas.
Ante la magnitud del desastre, el presidente convocó al Comité Nacional para el Manejo de Desastres y se reunió con la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD) en Bogotá para revisar los primeros reportes y planear la respuesta adecuada. «A los colombianos que hoy atraviesan momentos difíciles quiero decirles: no están solos», expresó, al mismo tiempo que se inició la coordinación de ayuda internacional con el apoyo de la Cancillería y la Vicepresidencia. A medida que avanzan las labores de rescate, el balance de víctimas sigue siendo actualizado, reflejando la urgencia de la situación.
