Pedro Pizarro, director del Instituto Libertad, señaló que el gobierno está empecinado en avanzar en su propuesta de pensiones, dejando de lado otras posturas.

Las pensiones son un tema de gran relevancia para la sociedad chilena, ya que afectan directamente la calidad de vida de millones de personas que han trabajado durante su vida y esperan recibir una remuneración justa y digna al momento de jubilar.

Por ello, desde hace varios años se han planteado diversas propuestas para reformar el sistema y mejorar las pensiones de los actuales y futuros jubilados, sin tener éxito legislativo.

Recientemente, el gobierno del Presidente Gabriel Boric ha propuesto crear un sistema prioritariamente estatal, creando un fondo solidario desde las propias cotizaciones de los trabajadores, sumando un gestor público de inversión pero monopolizando la administración de cuentas en un ente único estatal, el Administrador Previsional Autónomo (APA).

No obstante, la propuesta no ha sido bien recibida por todos los sectores, quienes claman una oportunidad para dialogar con el gobierno y llegar a acuerdos en temas que conversen mejor con lo que desea la mayoría de la ciudadanía. Justamente eso es lo que planteó Pedro Pizarro en una columna para La Tercera.

El actual director del Instituto Libertad, realizó un análisis en donde señaló que el oficialismo no ha prestado real atención a las propuestas alternativas que han presentado desde Chile Vamos, prefiriendo avanzar en su línea ideológica.

“¿Cómo avanzar en una reforma previsional viable?”

Según Pedro Pizarro, la reforma de pensiones ha sido un tema muy discutido en Chile, no sólo en términos técnicos sino también en términos políticos. El Gobierno ha estado enfocado en marcar hitos y desviar la atención después del fracaso de la reforma tributaria y el caso Fundaciones, donde bajo la administración actual se asignaron recursos millonarios a fundaciones del mismo color político, sin respaldos.

En ese contexto, el equipo encargado de liderar la reforma de pensiones ha mostrado poca flexibilidad a la hora de negociar y continúa avanzando con urgencia en el Congreso con un proyecto que mantiene la idea de que la cotización adicional del 6% vaya a un fondo común manejado completamente por el Estado.

Esto significaría que los gobiernos de turno manejarían casi US$ 3.000 millones al año a su antojo, dice el experto.

Pizarro plantea la pregunta: ¿cuál debería ser el objetivo final de esta reforma si no es mejorar las pensiones? Según él, no queda otra opción que insistir en el plano técnico para dar una respuesta que, afortunadamente, coincide con lo que desea la mayoría de la ciudadanía según las encuestas y elecciones recientes: libertad para elegir quién administra sus fondos, que los fondos vayan a cuentas individuales y que éstos sean heredables.

Pizarro también menciona que desde la oposición han surgido propuestas concretas con medidas para mejorar las pensiones tanto actuales como futuras. Una propuesta reciente de Renovación Nacional sugiere fórmulas para aumentar la PGU ahora, con cargo a impuestos generales y premiando la formalización, todo a un costo menor que el proyecto del Gobierno.

Sin embargo, según Pizarro, parece que el Gobierno ha decidido avanzar con su propuesta original sin ánimo real de buscar acuerdos. El experto concluye que el consenso técnico y ciudadano no está a favor de un proyecto que crea un fondo común controlado por el Estado ni por una estatización de las labores de administración de las pensiones. “La ministra Jara ha dicho que no está enamorada de las herramientas, por lo tanto, sería conveniente estudiar con detenimiento esta alternativa de propuesta”, dice Pizarro.

“No tiene sentido invocar a la Patria para una reforma previsional si no se está dispuesto a escuchar lo que los habitantes de la Patria quieren”, establece Pizarro en su reflexión final.