En una columna para Diario Financiero, los abogados de CP Consultores, Alejandro Charme y Miguel Ángel Pelayo, analizaron la pertinencia de esta propuesta y su real injerencia en las pensiones. 

Para fomentar la competencia y reducir las comisiones, se ha propuesto en el debate sobre las pensiones que se liciten grupos de cotizantes. 

En este sentido, desde el mundo legislativo han surgido dudas acerca de la efectividad de esta iniciativa, siendo la principal interrogante si es que realmente esto beneficia a los cotizantes aumentando las pensiones. 

Para analizar esta situación, los abogados Alejandro Charme y Miguel Ángel Pelayo, ambos miembros de CP Consultores, publicaron una columna en Diario Financiero. En este artículo te entregamos las claves de este texto. 

Más actores no se traduce en mayor competencia

Para los expertos, el análisis debe partir desde el entendimiento de que se puede distinguir dos tipos de mercado en el sistema de pensiones. Por un lado, está el mercado competitivo que ofrece a los afiliados distintos atributos de valor: rentabilidad, precio y calidad de servicio. Por otro lado, está el mercado licitado que se basa sólo en el precio.

En el mercado competitivo, los actores buscan retener a sus afiliados ofreciendo un servicio integral, manteniendo un número suficiente de clientes que les permita sobrevivir en el mercado.

En el mercado licitado, los actores ofrecen un precio más bajo para captar a todos los afiliados que inician su actividad laboral formal, y, en teoría, brindarles luego un servicio que los incentive a quedarse.

Se comprobó que tener más actores no implica mayor competencia (antes hubo más de veinte) ni tampoco menor precio ni cambio en la conducta de los afiliados. En 2008 se introdujo la licitación de afiliados nuevos, lo que generó una reducción de comisiones, pero no una modificación en el comportamiento de los afiliados, que son, en general, indiferentes al precio. 

Para los abogados, esto se puede deber a que:

  1. La pensión es una necesidad futura y no actual.
  2. Inercia o desconocimiento de los afiliados.
  3. El precio no es lo único relevante, también importa la rentabilidad y la calidad de servicio, que no tienen porqué estar asociados a una comisión más baja.

Bajar la comisión no ayuda según estudio

Más adelante en su columna, Charme y Pelayo se preguntan: ¿Qué se busca con establecer una licitación de afiliados? ¿Reducir el precio? ¿Es el precio el atributo más relevante?

En esta línea, establecen que un estudio del CEP UC (Paper 107, Pensiones) señala que 1% más de rentabilidad aumenta un 25% más la pensión. Por el contrario, si baja la comisión no hay ningún efecto en la pensión, ya que se calcula sobre la renta imponible, sólo disminuyen las ganancias de las AFP. 

Por ejemplo, reducir 50% las ganancias de todas las AFP (sin encaje) tiene un efecto marginal en las pensiones (3% a 4%). Lo anterior, sin considerar el efecto que implica reemplazar la voluntad del afiliado para escoger su administradora, derecho arraigado en la ciudadanía y que se condice con la propiedad y control sobre sus ahorros.

Es ahí cuando los abogados recalcan un factor importante que es dejado de lado: la licitación de grupos de afiliados abre las puertas a discutir la aplicación de la doctrina de los “Regulatory Takings” o “Regulaciones expropiatorias”, ya aceptada principalmente en el derecho constitucional económico y el derecho de la inversión extranjera, y recogida en numerosos casos por nuestro Tribunal Constitucional. 

Esta doctrina se refiere a cambios regulatorios cuyos efectos pueden ser tan graves que podrían privar a un actor de los atributos esenciales de la propiedad, quedando el Estado obligado a indemnizar como si se tratase de una expropiación.

Finalmente los abogados concluyen que para mejorar las pensiones se necesita ahorro, mejor rentabilidad, mejor educación previsional, una revisión del régimen de inversiones, una fiscalización efectiva del pago de las cotizaciones y la incorporación de nuevos obligados a cotizar, resguardando siempre la libertad de elegir.