Puede que Isabel II sea la reina más famosa del mundo, pero no la más rica, ni siquiera de Europa. Eso sí, su Casa Real tiene una fortuna muy considerable, que se estima en unos 450 millones de euros.

Actualmente no se puede saber con exactitud a cuánto asciende la fortuna de la familia real británica, y es que fue la propia reina Isabel II quien “blindó” esta información desde los años 70, cuando logró que el gobierno de Reino Unido modificara una ley que impedía que la información fuera de dominio público.

Sin embargo, sí hay algo de información disponible y, además, se sabe de dónde viene parte del patrimonio de los principales miembros de la casa Windsor. Empezando por la llamada “subvención soberana”, que no es otra cosa más que la contribución de la sociedad y que los royals británicos reciben anualmente de parte del gobierno para financiar todas las actividades oficiales. Estos datos sí son transparentes y están a disposición del pueblo.

Agregado a lo anterior, está la fortuna que cada miembro tiene en privado, derivada de diferentes actividades provenientes, en su mayoría, de las propiedades que tienen.

La reina Isabel II

Principalmente recibe ganancias del Ducado de Lancaster, que desde hace siglos pasa de generación en generación al soberano de Inglaterra​ y se usa para dar ingresos al monarca reinante. Incluye fincas, casas en renta, edificios históricos, negocios y terrenos agrícolas en varias partes de Inglaterra y Gales, además de grandes propiedades en Lancashire. De este ducado, la reina recibe alrededor de 25 millones de dólares.

También recibe ganancias de sus propiedades en Balmoral y Sandringham. Y no olvidemos la fortuna que dejó su esposo Felipe, duque de Edimburgo, que se estima en 30 millones de dólares.

También faltaría sumar el valor de todas las joyas de la casa real británica, que prácticamente son invaluables tanto por el precio en sí de las joyas, como por su valor histórico. Por parte del Estado, recibe 107 millones de dólares.

El príncipe Carlos de Gales y Camilla de Cornwall

Sus ganancias vienen del ducado de Cornwall, que al igual que el de Lancaster, desde hace siglos está destinado para el heredero del rey o reina en turno. Tiene 53 mil hectáreas en las que hay 23 condados, donde el hijo de Isabel II renta tierras y casas. Incluso ahí se produce su marca de productos orgánicos, Duchy Originals. Se dice que las ganancias de este ducado ascienden a los 300 millones de dólares.

Se sabe que el príncipe Carlos comparte parte de su fortuna con su heredero, el príncipe William, y que también lo hizo con el príncipe Harry, antes de que él abandonara sus funciones como miembro activo de la familia real británica.

Al igual que su mamá, Carlos recibe del gobierno una cantidad para solventar los gastos por los viajes y actos oficiales.

Los duques de Cambridge

Como mencionamos, es el príncipe Carlos quien comparte su fortuna con su primogénito, a quien le da aproximadamente 4 millones de dólares anualmente como apoyo económico. Sin embargo, el príncipe William también tiene 40 millones de dólares en su cuenta gracias a la herencia que le dejó su mamá, la princesa Diana.

Y, aunque su fortuna no se compara con la de su esposo, Kate Middleton también contribuye y tiene recursos, alrededor de 5 millones de dólares, que provienen de la empresa de su familia, Party Pieces.

También los gastos de la pareja y sus hijos, derivados de actos públicos provienen de la “subvención soberana”.

Princesa Ana

Ella es la hija de Isabel II y el príncipe Felipe con más compromisos oficiales, unos 540 anuales, entre los que hay varias visitas oficiales, inauguraciones, conciertos, cenas de Estado, investiduras y eventos de caridad. Por lo que recibe de su madre una asignación económica. Su fortuna se estima en 30 millones de dólares.

Además, tiene un pequeño palacio del siglo XVIII, Gatcombe Park, que fue el regalo de bodas por parte de su mamá. Sin contar su colección de joyas, que se estima en 7 millones de dólares.

De hecho, tras las recientes cancelaciones por el estado de salud de la reina, ella la ha sustituido en varios actos oficiales.

Príncipe Andrés, duque de York

Desde 2019 dejó sus actividades como miembro activo de la familia real tras los escándalos por su amistad con el empresario Jeffrey Epstein, por lo que ya no recibe dinero del gobierno para sus actividades públicas.

Sin embargo, tiene unos 82 millones de dólares producto de un fondo que tiene desde que era niño y ha ido creciendo con los años, y a las que se le sumaron las herencias de sus abuelos, los antiguos reyes de Inglaterra.

Condes de Wessex

El más pequeño de los hijos de Isabel II, junto con su esposa, Sophie, son miembros muy activos de la familia real. De hecho, fue el príncipe Eduardo quien sustituyó a su padre, el duque de Edimburgo, cuando éste decidió retirarse de la vida pública en 2017.

Además de recibir dinero del gobierno para sus actividades, cuenta con una fortuna de 45 millones de dólares, que, al igual que la de su hermano, es de fondos constituidos en su infancia y las herencias de sus abuelos.

Los duques de Sussex

Tras anunciar su salida como miembros activos de la familia real británica, se dieron a la tarea de valerse por sí mismos y generar su propia fortuna.

Este mismo año, la revista Forbes calculó que su patrimonio incluía la herencia de 10 millones que Harry recibió de su madre, y los 2.2 millones que Meghan tenía como parte de su trabajo como actriz. Que sumarían 12.2 millones.

La pareja compró su casa por 14.7 millones en Montecito, California. Pagaron unos 5 millones de contado y el resto a hipoteca. Se sabe que la pareja regresó los 3 millones de Subvención Soberana que gastaron en remodelar su residencia en Inglaterra, Frogmore.

Se dice que su contrato de tres años con Spotify para producir podcasts tiene un valor de entre 15 y 18 millones de dólares, mientras que su contrato de cinco años con Netflix para producir documentales, largometrajes, programas con guión y programas infantiles, se dice que equivaldría a 100 millones. Sin embargo, no se sabe si los duques de Sussex han recibido algún pago por adelantado de dichos contratos.