
Durante años, el debate sobre la salud se ha centrado principalmente en aspectos como el peso, el colesterol y la presión arterial. Sin embargo, en el ámbito de la medicina contemporánea, un nuevo elemento ha cobrado importancia: la masa muscular. Organismos como los National Institute on Aging han alertado que la disminución de músculo en las personas mayores, conocida como sarcopenia, está estrechamente relacionada con la pérdida de autonomía. Esta pérdida no solo afecta las capacidades físicas, sino que también se ha vinculado a un aumento en el riesgo de desarrollar diversas enfermedades, complicaciones en la movilidad y, en última instancia, a una merma en la calidad de vida de los adultos mayores. En este contexto, destacar el papel de ciertos grupos musculares, como los glúteos, se vuelve crucial para el bienestar funcional de las personas en edad avanzada.
Los glúteos, particularmente el glúteo mayor, son considerados uno de los grupos musculares más grandes del cuerpo humano, pero a menudo se les pasa por alto en la rutina diaria. Casi todos pasamos horas frente a una pantalla, lo que contribuye a un fenómeno denominado «amnesia glútea», donde estos músculos no se activan lo suficiente. Esta falta de activación no solo afecta la fuerza muscular, sino que también influye en la manera en que nos movemos, nos mantenemos en pie y cómo se distribuye el peso en nuestro cuerpo. Cuando los glúteos no funcionan adecuadamente, otros músculos tienen que compensar, lo cual puede provocar dolor lumbar y aumentar el riesgo de lesiones y desgaste articular. La inactividad de esta área también perjudica el equilibrio y la estabilidad, factores esenciales para prevenir caídas en la tercera edad.
La inactividad de los glúteos puede tener consecuencias que van más allá del ámbito físico. Al no utilizarlos adecuadamente, se pierde una parte clave de la eficacia del sistema muscular, lo que influye en aspectos como el metabolismo y la sensibilidad a la insulina. Los glúteos, al ser músculos grandes, desempeñan un papel fundamental en el gasto energético. Un correcto entrenamiento de esta zona, además de mejorar la fuerza y la resistencia, contribuye a una mejor regulación del metabolismo, lo que puede disminuir el riesgo de condiciones como la diabetes tipo 2. Así, se hace evidente la interconexión entre la masa muscular y la salud general del organismo, subrayando la importancia de mantener un nivel muscular adecuado a lo largo de los años.
A medida que envejecemos, la pérdida de masa muscular se acelera y puede llegar a ser alarmante; se estima que a partir de los 30 años se pierde entre un 3% y un 8% de masa muscular por década si no se realizan las actividades necesarias para su conservación. Especialistas y estudios recientes han vinculado esta pérdida de masa muscular con un mayor riesgo de caídas, fracturas y dependencia en la vejez. Por ejemplo, la Mayo Clinic informa que el aumento de la masa muscular está relacionado con una menor mortalidad por enfermedades cardiovasculares en adultos mayores. La evidencia sugiere que fortalecer los glúteos y otros grupos musculares es una estrategia vital no solo para mejorar la autonomía, sino también para promover una vida más saludable y prolongada.
Los ejercicios para fortalecer los glúteos son variados y se pueden realizar incluso en casa con poco o ningún equipo. Entre los más recomendados están el hip thrust, las sentadillas, el puente de glúteos y las zancadas. Esta variedad no solo mejora la fortaleza de esta área, sino que también potencia la coordinación, el equilibrio y reduce el riesgo de caídas. El enfoque actual en salud sugiere que los adultos mayores deben integrar rutinas de ejercicios de fuerza al menos dos veces por semana. Como señala el Dr. Diego Bernardini, mantener niveles adecuados de fuerza muscular es esencial para garantizar independencia, bienestar y una mejor calidad de vida. En definitiva, fortalecer la masa muscular, y en particular los glúteos, se ha convertido en una pieza clave en la promoción de un envejecimiento saludable.
