
La Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (Sader) del Gobierno de México aclamó la decisión de Estados Unidos de reabrir significativamente la frontera para la importación de ganado mexicano, en respuesta a la crisis provocada por la plaga del gusano barrenador. Desde el cierre de las fronteras el pasado 11 de mayo, el sector ganadero había enfrentado grandes desafíos, y la noticia de la reapertura gradual a partir del 7 de julio se presenta como un rayo de esperanza para los productores afectados. Este anuncio fue realizado tras una reunión virtual entre el titular de Sader, Julio Berdegué, y la secretaria de Agricultura de Estados Unidos, Brooke Rollins.
El calendario de reapertura de los puertos fronterizos para el ganado, bisontes y equinos mexicanos fue presentado por Rollins, quien también se comprometió a evaluar la posibilidad de acelerar algunos plazos a solicitud de Berdegué. Para favorecer la recuperación del sector ganadero en México, la Sader ha planteado una colaboración estrecha con su contraparte estadounidense, lo que podría facilitar la asistencia y el cierre de brechas en los procesos de reactivación del comercio. Los primeros puntos de entrada, como Douglas en Arizona y Columbus en Nuevo México, comenzarán a operar a partir del 14 de julio, marcando un hito importante en la recuperación comercial entre ambos países.
La importancia de esta reapertura no solo radica en la restauración del comercio, sino también en la implementación de medidas estrictas de monitoreo sanitario para prevenir la dispersión de la plaga del gusano barrenador. Desde el 7 de julio, queda prohibido el traslado de ganado sin la respectiva constancia de inspección y tratamiento, lo que refuerza el compromiso de México con la sanidad animal. Este enfoque debe ser visto como un paso clave para garantizar la salud del ganado y la confianza en el sistema de comercio internacional en el sector agroalimentario.
Asimismo, la Asociación Mexicana de Productores de Carne (AMEG) expresó su satisfacción ante el anuncio de la USDA, destacando que esta decisión refleja una restauración de la confianza en las prácticas sanitarias que garanticen la inocuidad del ganado en tránsito hacia Estados Unidos. La colaboración y el cumplimiento de los lineamientos establecidos se consideran esenciales para avanzar en el restablecimiento de las exportaciones, que fueron severamente afectadas y cuyo impacto económico se estima en pérdidas de 700 millones de dólares debido al brote del gusano barrenador.
Frente a la crisis en el sector ganadero, México ha buscado diversificar sus fuentes de carne mediante la importación desde países como Brasil, Argentina, Uruguay y Australia. Esta estrategia se ha intensificado en momentos de menor producción en Estados Unidos, lo que ha llevado a un incremento en las importaciones como medida de mitigación. El Consejo Mexicano de la Carne (Comecarne) indicó que esta situación refleja la necesidad de adaptabilidad en el escenario global de la carne, en un contexto donde la sanidad y la logística son cruciales para la sostenibilidad del sector ganadero.
