
Este verano, el Coliseo de Puerto Rico José Miguel Agrelot, mejor conocido como “Choliseo”, se prepara para romper récords con la residencia del artista urbano Bad Bunny. Según declaraciones de Jorge Pérez, gerente general regional de ASM Global, se espera que este año se realicen más de 100 conciertos, incluyendo 30 fechas específicas de la residencia titulada “No me quiero ir de aquí”. Este evento no solo marca un hito para la arena, inaugurada en 2004, sino que también implica un potencial aumento de ingresos y visitantes, superando el millón y ubicándose entre las cinco mejores a nivel mundial en ventas de boletos para el 2025. La expectativa es que el Choliseo, que ya había mostrado un crecimiento constante en los últimos años, logre una asistencia histórica de 1.1 millones de personas, resaltando la importancia de la música como motor del turismo en la isla.
Con un promedio de 75 a 80 conciertos anuales en años previos, Pérez destaca el impulso que representa la residencia de Bad Bunny para el Coliseo. Hasta el momento se han vendido aproximadamente 400,000 boletos, la mitad de ellos adquiridos por fanáticos internacionales que se desplazarán a Puerto Rico. Esta ola de entusiasmo no solo beneficia al Choliseo en términos de ventas, sino que también realza la imagen de Puerto Rico como un destino atractivo para artistas y promotores. El Choliseo ha mantenido una sólida posición en el ranking global de ventas de boletos en los últimos años, lo que subraya su relevancia en la escena musical internacional y el potencial de crecimiento de la industria del entretenimiento en la región.
La residencia de Bad Bunny también plantea un nuevo enfoque en la experiencia del público. Con la inclusión de un menú gastronómico que resalta la cultura puertorriqueña, como alcapurrias y bacalaítos, los organizadores buscan que los visitantes no solo disfruten de la música, sino que también se sumergen en la rica oferta culinaria de la isla. Esto es parte de una estrategia diseñada para hacer del Choliseo un lugar más que un simple recinto de conciertos, convirtiéndose en un espacio donde se celebra la identidad cultural de Puerto Rico. Al preparar una experiencia integral para más de 415,000 asistentes esperados, los organizadores sienten que están contribuyendo a una vivencia que realza el turismo y la economía local.
A raíz de la serie de conciertos más extensa en la historia del Choliseo, las proyecciones son optimistas para el sector hotelero en Puerto Rico. Jorge Pérez menciona acuerdos con hoteles locales para ofrecer paquetes de estadía a los viajeros que asistan a la residencia, lo que se traduce en un incremento significativo en la ocupación hotelera durante meses tradicionalmente bajos. Esta acción no solo apoya a la industria del turismo, sino que también establece un modelo de colaboración entre sectores para maximizar el impacto económico del evento, evidenciando la sinergia potencial entre el entretenimiento y el turismo en la isla.
Finalmente, Pérez subraya la importancia de una planificación meticulosa y la búsqueda de garantizar un desarrollo sustentable del evento, cuidando aspectos técnicos como la infraestructura y la capacidad de respuesta frente a interrupciones de servicio eléctrico. La coordinación con LUMA Energy y las autoridades locales son fundamentales para asegurar que los conciertos transcurran sin tropiezos, reflejando el compromiso por parte de los organizadores de ofrecer una producción de calidad. Así, la residencia de Bad Bunny se perfila no solo como un acontecimiento musical, sino como un catalizador de desarrollo económico y cultural para Puerto Rico, con implicaciones que podrían resonar en la isla durante años.
