ética científica

Durante 40 años, la investigación sobre el desarrollo humano temprano se ha guiado por el principio de que después de 14 días, un embrión no debe utilizarse para la investigación y debe ser destruido. Esta norma ha formado parte de la legislación de más de 12 países. Pero las nuevas directrices publicadas por la Sociedad Internacional de Investigación con Células Madre han eliminado esta norma. Esto hace posible la investigación con embriones humanos que se encuentran en fases más avanzadas de desarrollo.

Ahora, los países deben revisar sus leyes, políticas y directrices para reflejar este cambio. Pero antes, el debate público es crucial para determinar los límites de qué tipo de investigación debe permitirse.

A lo largo de las décadas, la investigación con embriones humanos nos ha permitido comprender el desarrollo humano normal y anormal, así como las primeras enfermedades y trastornos genéticos. El estudio de los embriones humanos, como formas más tempranas de vida humana, puede darnos una idea de por qué se producen los abortos y cómo se desarrollan nuestros complejos sistemas corporales. Los embriones humanos también son importantes para la investigación con células madre, donde los investigadores intentan crear terapias basadas en células para tratar enfermedades humanas.

A menudo se crean embriones adicionales durante los procedimientos de fecundación in vitro. Estos embriones adicionales pueden donarse para la investigación. Se cultivan (o crecen) en un laboratorio y pueden estudiarse hasta el día 14 después de la creación.

La regla de los 14 días ha servido como norma internacional desde 1990, cuando se incluyó en la Ley de Fertilización Humana y Embriología del Reino Unido. En el momento en que se introdujo, no era posible mantener vivos embriones humanos en un laboratorio durante más de unos días. Sin embargo, recientemente los científicos han podido mantener vivos a los embriones durante períodos más largos, entre 12 y 13 días. Las consecuencias éticas, jurídicas y sociales de esta investigación también son consideraciones importantes.

La regla de los 14 días y las nuevas directrices

Aunque la regla de los 14 días ha sido criticada por ser decidida de forma arbitraria, hay una serie de razones que justifican este plazo.

Tras la fecundación de un óvulo por un espermatozoide, el embrión resultante está formado por unas pocas células idénticas. La mayoría de los embriones se implantan en el útero después del 14º día. A partir de ese momento, aparece la “veta primitiva”, que es el primer signo del desarrollo del sistema nervioso del embrión. La regla también identifica el momento en el que el embrión muestra signos de individuación, porque ya no es posible que el embrión se divida en gemelos después de 14 días. Hay quien razona que, debido a estos acontecimientos, es en esta fase cuando nace un ser moral, y no sería ético realizar investigaciones con embriones después de este momento.

Ha aumentado la presión de algunos investigadores para que se elimine la norma de los 14 días, o al menos se amplíe, ya que impide la realización de investigaciones críticas. La ampliación de la norma permitiría realizar importantes investigaciones sobre el desarrollo humano temprano. Las nuevas directrices permiten investigar con embriones de más de 14 días si se siguen los procesos de aprobación de los comités de ética correspondientes.

Sin embargo, un problema importante es que ya no se limita el plazo de la investigación. ¿Estaría permitido investigar con embriones humanos de 20 o 40 días? Las directrices no especifican ningún límite. Cuanto más tiempo se deje crecer a un embrión humano, más humano será. ¿En qué momento consideraríamos que la investigación no es ética, y en qué momento el coste moral supera los beneficios de la investigación?

Lo que dice la ley

Los países de todo el mundo adoptan diversos enfoques en relación con la investigación con embriones humanos. Algunos, como Italia y Alemania, no la permiten en absoluto. Otros, como el Reino Unido, permiten que la investigación continúe hasta que el embrión tenga 14 días, después de lo cual debe ser destruido. También hay algunos que permiten la investigación con embriones sin identificar un límite. Otros, como Estados Unidos, no tienen ninguna ley que la regule (pero hay directrices que hacen referencia a la regla de los 14 días).

En Sudáfrica, la referencia a la norma se encuentra en la Ley Nacional de Salud (2003), que establece que la investigación con embriones humanos sólo puede hacerse con el permiso del ministro, y que los embriones no deben tener más de 14 días.

Las directrices internacionales no son legalmente vinculantes. Pero el efecto de las directrices revisadas es que la norma internacional de buenas prácticas en la investigación científica ha cambiado. Esto significa que los países que han implementado la norma en sus leyes tendrán que revisarlas para que estén en línea con las mejores prácticas en la ciencia.

El futuro de la investigación con embriones humanos

La investigación con embriones humanos es un tema delicado porque la gente está dividida sobre el estatus moral del embrión humano. Algunos creen que el embrión, como forma de vida humana más temprana, debe ser protegido y no ser objeto de ninguna investigación. Otros creen que, aunque el embrión tiene cierto estatus moral, no puede ser protegido de la misma manera que los humanos, y puede ser utilizado para algunas investigaciones importantes que, en última instancia, podrían beneficiar a las personas.

La decisión de descartar la regla de los 14 parece haberse tomado sin la participación del público. Esto no anima al público a confiar en la ciencia, y la participación pública debería haberse producido antes de cambiar una norma tan importante.

Hay una serie de enfoques para trabajar con la guía revisada. La bioética Françoise Baylis ha sugerido que se establezcan límites de tiempo específicos para cada proyecto, basados en el tiempo mínimo necesario para alcanzar los objetivos de la investigación. Esto significaría que algunas investigaciones seguirían estando sujetas al límite de 14 días, mientras que a otros estudios se les permitiría superarlo. Otro enfoque sería mantener el límite de 14 días como norma, y considerar las solicitudes para superarlo caso por caso. También se podría ampliar el límite a 28 días.

Las próximas conversaciones en torno a la investigación con embriones serán muy importantes. El proverbial genio está fuera de la botella, y el debate público es crucial.