Constituyente miente sobre su cáncer

Los esfuerzos por reescribir la Constitución se tambalean después de que la figura clave Rodrigo Rojas Vade diga en Instagram que no tiene leucemia.

Los esfuerzos de Chile por reescribir su Constitución se han visto sacudidos por la revelación de que uno de sus miembros más prominentes ha estado mintiendo sobre su batalla pública contra el cáncer.

Rodrigo Rojas Vade, de 37 años, admitió que en realidad no tiene leucemia -un factor importante en su ascenso a la prominencia y eventual carrera política- después de que una investigación del periódico La Tercera revelara inconsistencias en su historia.

Cuando las protestas contra la desigualdad estallaron en Chile en octubre de 2019, Rojas Vade era una presencia habitual en las primeras líneas en Santiago, con lemas garabateados en su pecho desnudo y pancartas que describían su lucha para pagar la quimioterapia.

Escribió un blog llamado “Cáncer, realidad sin filtro”, concedió entrevistas a los medios de comunicación sobre los extenuantes tratamientos a los que se había sometido, e incluso fue fotografiado en una manifestación con un catéter expuesto en el vientre.

Pero a medida que su historia se desvelaba, la comisión que preside el proceso constitucional ha exigido una investigación judicial.

Admitió su culpa por Instagram

En su declaración oficial de bienes, Rojas Vade había declarado una deuda de 27 millones de pesos (25.300 libras esterlinas) con el Scotiabank, asegurando que el préstamo había sido contraído para cubrir su quimioterapia.

Pero el sábado, Rojas Vade se disculpó en un post de Instagram, diciendo que si bien no tiene leucemia, a los 29 años le diagnosticaron un padecimiento que conllevaba un “gran estigma”, lo que lo llevó a decirle a sus amigos y familiares que era una forma rara de cáncer.

“Cometí un error, un terrible error. No fui honesto con vosotros, ni con mi familia, ni con nadie. Mentí sobre mi diagnóstico: no tengo cáncer”, dijo en el vídeo de Instagram.

“La confianza en la convención [constitucional] sin duda caerá ahora”, dijo Claudio Fuentes, politólogo de la Universidad Diego Portales en Santiago.

“Pero si los otros delegados pueden demostrar que este fue un caso aislado y no representa a la convención en su conjunto, entonces deberían poder continuar su importante trabajo”.

Los 155 delegados de la convención, que empezaron a trabajar a principios de julio, tienen un plazo máximo de 12 meses para redactar una nueva constitución que sustituya al documento actual, redactado sin participación popular bajo la dictadura del general Augusto Pinochet (1973-1990) y ratificado en 1980.

Una candidatura basada en la mentira

Cuando Rojas Vade adquirió notoriedad como manifestante callejero, su historia se consideró emblemática de las dificultades de muchos chilenos para llegar a fin de mes.

Pero si bien su lucha tuvo eco en muchos, la mentira que sustenta su candidatura ha traicionado la confianza de más de 19.000 chilenos que lo votaron para formar parte de la convención constitucional, el órgano encargado de redactar una nueva constitución.

Aunque Rojas Vade ha manifestado su intención de abandonar la convención, no existe un mecanismo claro para hacerlo. Los delegados están sujetos a las mismas reglas que los congresistas chilenos, lo que significa que no pueden renunciar a menos que una enfermedad grave les impida trabajar.

La exclusión de Rojas Vade no afectará a la supermayoría que tienen los izquierdistas e independientes en la convención -en la que dos tercios deben votar a favor de la legislación para que se apruebe-, pero sigue sin estar claro cómo se gestionaría una salida.

La polémica Lista del Pueblo

A diferencia de los miembros del partido que renuncian a sus cargos, él fue elegido como candidato independiente, por lo que no puede ser sustituido directamente.

La revelación también representa otro hito no deseado en un mes turbulento para la Lista del Pueblo, una alianza informal de independientes de izquierdas de la que Rojas Vade fue miembro fundador.

Varios de sus delegados ya se han distanciado del grupo, lo que ha provocado un cambio de nombre dentro de la convención, mientras que su candidato presidencial, Diego Ancalao, fue descalificado de las elecciones de noviembre y ahora está siendo investigado.

Se descubrió que dos tercios de las firmas que Ancalao presentó ante la comisión electoral de Chile en agosto habían sido verificadas por un notario que, de hecho, había fallecido en febrero, y que no había trabajado desde 2018.